
Durante décadas, los espacios de trabajo han evolucionado al ritmo de la cultura, la tecnología y la forma en la que las personas se relacionan. La oficina de hoy no es simplemente un lugar para trabajar: es un entorno que influye en la creatividad, el bienestar y la productividad del equipo.
En este recorrido, veremos cómo pasamos de oficinas rígidas llenas de cubículos a espacios colaborativos donde la conexión humana es protagonista.
1. Los orígenes: la oficina tradicional (1900–1950)
- A comienzos del siglo XX, las oficinas se diseñan como fábricas silenciosas.
- Mesas alineadas, supervisores en despachos privados y áreas separadas según jerarquías.
- Era la época del Taylorismo, donde el diseño se centraba en la eficiencia, no en el bienestar.
- El trabajador era una pieza dentro del sistema.
- La estética era rígida, funcional y poco humana.
2. El nacimiento del cubículo (1960–1980)
En 1968, Robert Propst revolucionó el diseño corporativo con el sistema Action Office, que más tarde se popularizaría como el cubículo. Su propuesta buscaba privacidad, ergonomía y libertad para reorganizar el espacio. Sin embargo, las empresas adoptaron la versión más económica y estandarizada: filas interminables de cubículos idénticos, repetitivos y desconectados.
Para algunos significó:
✔ Privacidad
✔ Reducción de ruido
✔ Un lugar propio
Pero para muchos otros representó:
✖ Aislamiento
✖ Falta de interacción
✖ Un ambiente monótono
3. Los 90 y 2000: la era del open space
Con el auge de las startups tecnológicas llegó una visión completamente opuesta: el espacio abierto.
La filosofía era simple:
“Si eliminamos las barreras, fluye la creatividad.”
Las oficinas open space promueven interacción constante, ambientes dinámicos y comunicación inmediata.
Ventajas:
✔ Mejora en la colaboración
✔ Ambientes más modernos
✔ Ahorro en área útil
Desventajas:
✖ Ruido constante
✖ Distracciones
✖ Falta de privacidad
Aunque transformó el mundo corporativo, pronto se descubrió que “abrir todo” no era la solución definitiva.
4. 2015–actualidad: oficinas centradas en las personas
Hoy vivimos la fase más humana del diseño corporativo.
Las oficinas modernas combinan lo mejor de cada época y agregan un enfoque clave: la experiencia del usuario.
El diseño actual entiende que cada tarea requiere un tipo de espacio diferente.
Por eso, la oficina contemporánea incluye:
- Zonas colaborativas
- Phone booths para videollamadas
- Rincones de enfoque profundo
- Salas lounge
- Comedores acogedores
- Estaciones de trabajo flexibles
- Zonas verdes interiores
- Materiales cálidos y biofílicos
Hoy, el espacio se adapta a las personas… no al revés.
5. El futuro: diseño corporativo con propósito
La oficina del futuro es más que un lugar funcional: es una experiencia emocional, estética y cultural.
Los espacios que vienen serán:
- Más flexibles
- Más sostenibles
- Más tecnológicos
- Más sensoriales
- Más humanos
La iluminación, los materiales, la acústica, el color y la ergonomía se convierten en herramientas de bienestar.
El diseño cuenta historias y refleja la identidad de una organización.
En un mundo híbrido, la oficina deberá ofrecer algo que la casa no puede:
conexión, cultura y pertenencia.


Conclusión
La transformación del diseño corporativo deja un mensaje claro: los espacios sí importan.
Influyen en cómo pensamos, creamos, colaboramos y nos sentimos.
En IngAr creemos en oficinas que conectan: espacios donde las personas se encuentran, las ideas fluyen y los equipos crecen. Porque un diseño bien pensado no solo cambia un lugar…cambia la manera en que vivimos el trabajo.